Hablar de pizza en Nueva York no es hablar de comida rápida.
Es hablar de identidad, de historia de inmigrantes italianos que llegaron a la ciudad hace más de un siglo y convirtieron un pan con tomate en algo que hoy mueve colas de tres horas a cualquier temperatura.
La pizza neoyorquina tiene sus propias reglas: porción grande, masa fina y crujiente, que se dobla por la mitad sin romperse. Pero eso es solo el principio, porque la ciudad tiene tantos estilos y tantas pizzerías que elegir mal sería un auténtico desperdicio.
En esta guía te recopilamos las pizzerías que realmente merecen tu tiempo en Nueva York, te explicamos qué pedir en cada una y te damos el contexto justo para que no llegues sin saber nada a una ciudad en la que la pizza es casi una religión.
Joe’s Pizza: la referencia obligatoria del estilo neoyorquino

Joe’s Pizza abrió en 1975 en el Greenwich Village y desde entonces no ha necesitado reinventarse. Joe Pozzuoli la fundó con una idea clara y la mantuvo así durante décadas: masa fina, queso ligeramente masticable, pepperoni, y nada más que añadir. La decoración es lo de menos.
Solo aceptan efectivo. Y aun así, la cola no desaparece, ni a media tarde ni pasada la medianoche.
No hay mucho misterio en por qué funciona. Pides una porción, la doblas, y te la comes de pie en la calle o sentado en el bordillo si encuentras sitio. En ese momento entiendes por qué llevan medio siglo siendo parte de la conversación.
Si quieres saber qué es realmente la pizza neoyorquina antes de aventurarte con estilos más especializados, este es el sitio por el que empezar.
Di Fara Pizza: Brooklyn, historia y el maestro que lo cambió todo

Di Fara lleva abierta desde 1965 en la Avenue J de Brooklyn, y hay algo en ese dato que lo dice todo. No es un sitio que haya sobrevivido por nostalgia ni por marketing.
Ha sobrevivido porque Domenico DeMarco estuvo más de cincuenta años haciendo pizzas aquí, una a una, con quesos distintos, aceite de oliva y albahaca fresca.
El resultado es una pizza napolitana que no necesita presentación, aunque siempre se queda corta en cantidad, porque una porción nunca parece suficiente.
Su influencia en Brooklyn va mucho más allá de sus propias paredes. Sin Di Fara, Lucali no existiría tal como la conocemos. Eso da la medida de lo que representa este sitio para la pizza de la ciudad.
Para llegar tomas la línea Q hasta Avenue J. El barrio ya es un motivo de visita en sí mismo: lejos del circuito turístico, con ese aire de Brooklyn de toda la vida que cada vez cuesta más encontrar. Si vas el fin de semana, llega temprano.
Lucali: la pizzería que vale tres horas de cola

Lucali tiene un menú de una sola pizza, un calzone y a veces algo especial del día.
En teoría es lo más sencillo del mundo. En la práctica, lo que sale de ese horno de leña no se parece a casi nada que puedas comer en la ciudad: masa fina con el borde ligeramente carbonizado, ingredientes bien elegidos, y una pizza que justifica por sí sola el viaje a Carroll Gardens.
Las colas lo confirman. Más de tres horas de espera son habituales, con cualquier temperatura, y la gente sigue yendo. Hay quien dice que Beyoncé coge un vuelo a Nueva York específicamente por Lucali. Puede ser leyenda urbana, puede no serlo.
Mark Iacono la abrió en 2006 en lo que antes era una tienda de caramelos a la que iba de niño. Su referencia principal, además de su abuela, fue Domenico DeMarco de Di Fara.
Esa herencia se nota en cada detalle: las velas en las mesas, el ambiente íntimo, la sensación de que estás en un sitio que alguien construyó con mucho cuidado y sin prisa.
No se parece a ninguna otra pizzería de Nueva York, y eso es precisamente lo que la hace tan difícil de olvidar.
L’Industrie Pizzeria: Williamsburg y la porción del momento

En Williamsburg, L’Industrie no es el sitio más grande ni el más antiguo, pero tiene algo que lo hace difícil de ignorar.
Es pequeño, siempre lleno, y ha construido su reputación haciendo algo que pocas pizzerías consiguen: tomar la tradición italiana en serio y, al mismo tiempo, no tenerle miedo a ir un paso más allá.
Su pizza de burrata es la que más circula en redes, pero las porciones que realmente definen el sitio son otras. La Parma lleva salsa de tomate, mozzarella, ricotta, prosciutto di Parma y trufa. La Tartufo va con mozzarella, champiñones, ricotta y aceite de trufa. La Fig Jam mezcla mozzarella, mermelada de higos, bacon y ricotta.
Son combinaciones que en manos equivocadas serían un exceso, y aquí triunfan.
Está en el 254 de S 2nd St. y se llega sin complicaciones desde Manhattan en metro.
Roberta’s: Bushwick, huerto propio y nombres de pizza muy particulares

Roberta’s empezó en un antiguo garaje de Bushwick y nunca intentó parecer otra cosa. Hoy tiene huerto propio en el tejado, una emisora de radio, y una cola en la puerta que no engaña: la gente sigue yendo, y no solo por curiosidad.
Las pizzas tienen nombres que ya dicen algo del espíritu del sitio: «Cheesus Christ», «White Guy». Dentro, vigas de madera vista, decoración sin artificios, y una cocina que usa buena parte de lo que se cultiva arriba. No es un detalle decorativo, es parte de cómo trabajan.
Lo que hace a Roberta’s difícil de clasificar es que no es solo una pizzería. Es también un espacio cultural, un punto de encuentro para la escena independiente de Brooklyn que no tiene equivalente en otro sitio de la ciudad.
Si quieres entender cómo es esa parte de Nueva York que no aparece en las guías de siempre, esta es una de las paradas más honestas que puedes hacer.
John’s of Bleecker Street: desde 1929 y con horno de carbón

Situada en Bleecker Street, John’s of Bleecker Street es la pizzería que lleva más tiempo abierta ininterrumpidamente en Nueva York, desde 1929, y es una de las que siempre aparece en los rankings de las mejores pizzas de la ciudad.
El horno de carbón de leña es la pieza central del local y el responsable de ese sabor ahumado que no se consigue de ninguna otra manera.
Aquí no se venden porciones, solo pizzas enteras.
Aquí no hay porciones. Solo pizzas enteras, mesas, y tiempo. Las mesas tienen nombres grabados por clientes de décadas pasadas, las paredes están cubiertas de firmas, y todo el local tiene esa capa de historia acumulada que no se puede fabricar. Es lo real.
Si tienes margen para una segunda parada en el Village, Kesté Pizza e Vino está en la misma zona y es una de las mejores referencias de pizza napolitana en Manhattan.
Valoraciones altas, estilo diferente al de John’s, y lo suficientemente cerca como para que tenga sentido encadenar las dos visitas.
Grimaldi’s: el horno de carbón bajo el puente de Brooklyn

Grimaldi’s está justo debajo del puente de Brooklyn, lo que ya le da un contexto difícil de superar. Si tienes pensado cruzar el puente a pie desde Manhattan, encajar en el recorrido no requiere ningún esfuerzo extra. Se llega en metro por la línea A o C hasta High Street, o por la F hasta York Street.
El horno es de carbón, como en John’s, y se nota en la masa: fina, con esos puntos negros en el borde que son la marca del carbón. La salsa va sin cocinar, la mozzarella es fresca, y el resultado es una pizza limpia y directa. Tampoco venden porciones aquí, solo pizzas enteras, y en fin de semana hay que contar con esperar.
La combinación de sitio, historia y pizza hace que tenga todo el sentido parar aquí aunque la cola sea larga.
Lo que necesitas saber antes de salir a por pizza
Casi todas las pizzerías históricas de Nueva York solo aceptan efectivo. No es algo que anuncien en la puerta, pero te lo encontrarás cuando ya es tarde para remediarlo. Lleva billetes preparados y te ahorras la búsqueda de un cajero en el momento menos oportuno.
Las colas son reales y no van a desaparecer. Ir entre semana ayuda, y llegar antes de las 12:30h o antes de las 19:00h marca la diferencia.
Si aún así hay espera, es buena señal.
En estas pizzerías, la cola significa que estás donde tienes que estar.
Vive Nueva York desde dentro, no desde fuera
Nueva York se disfruta de otra manera cuando tienes un apartamento en un barrio de verdad y no una habitación de hotel en Midtown.
Salir a buscar pizza en Williamsburg o en Carroll Gardens, volver caminando por Brooklyn, conocer la ciudad a tu ritmo.
En NYC Empire Apartments tienen apartamentos en los mejores barrios de la ciudad, pensados para quienes quieren estar bien ubicados y con comodidad.
Reserva con antelación si viajas en temporada alta, porque los apartamentos buenos se agotan rápido y la diferencia entre un alojamiento bien ubicado y uno que no cambia por completo la experiencia del viaje.
¡No lo pienses más y ven a disfrutar de la famosa pizza neoyorquina con nosotros!





