Mucha gente va a Nueva York y se pasa toda la semana en Manhattan sin cruzar el East River ni una vez. Error.
Brooklyn no es el hermano pequeño de Manhattan.
Es un distrito con carácter propio, con una energía completamente distinta y con sitios que no tienen réplica en ningún otro punto de la ciudad.
Si tienes solo un día para descubrirlo, aquí tienes la guía para aprovecharlo bien, sin perder el tiempo en cosas que no valen la pena y sin perderte lo que sí importa.
El Puente de Brooklyn

Cruzar el Puente de Brooklyn a pie es una de esas experiencias que parece un tópico hasta que la haces y entiendes por qué todo el mundo la recomienda.
El puente tiene unos 1,8 kilómetros de longitud y la pasarela peatonal está elevada sobre el carril de los coches, lo que te pone a la misma altura que las torres de granito y te da una perspectiva del skyline de Manhattan que desde tierra no existe.
Nuestro consejo: cruza temprano por la mañana, preferiblemente antes de las nueve. A partir de media mañana el puente se llena de gente, los grupos de turistas van en fila y el paseo pierde parte de su tranquilidad. A primera hora, con menos personas y con la luz de la mañana entrando por el lado de Manhattan, la experiencia es completamente diferente.
El recorrido completo, de un lado al otro, se hace en unos treinta o cuarenta minutos caminando sin prisas.
Si sales desde Manhattan, terminas directamente en DUMBO, que es exactamente la siguiente parada.
DUMBO: el barrio más fotogénico de Brooklyn

DUMBO son las siglas de Down Under the Manhattan Bridge Overpass.
Nombre feo para uno de los rincones más bonitos de toda Nueva York.
Es una zona de antigua industria reconvertida en galerías de arte, restaurantes, tiendas de diseño y terrazas con vistas directas al East River.
Las calles y los edificios son del típico ladrillo que tienen esa estética industrial que las fotos de viaje llevan décadas persiguiendo.
La esquina de Washington Street con Water Street es probablemente el encuadre más fotografiado de Brooklyn.
Desde ahí se ve el Puente de Manhattan perfectamente encuadrado entre los edificios, con los raíles del metro en primer plano.
Es la foto que todos buscan.
La diferencia entre hacerla bien y hacerla a medias está en la hora: cuanto más temprano, menos gente delante del objetivo.
El Brooklyn Flea Market funciona en DUMBO los sábados entre abril y octubre, de diez de la mañana a cinco de la tarde.
Si te coincide en fin de semana, es un plan redondo: antigüedades, comida callejera de calidad y esa mezcla de vendedores y curiosos que dan al mercado una energía especial. E
El acceso es gratuito y la selección de puestos cambia cada semana.
Brooklyn Bridge Park

Justo al lado de DUMBO, el Brooklyn Bridge Park se extiende a lo largo del East River con césped, pistas de baloncesto, zonas de picnic y vistas directas al skyline de Manhattan.
Es uno de los parques urbanos más bien diseñados de Nueva York y un lugar donde los neoyorquinos de Brooklyn pasan tiempo real, no solo los turistas de paso.
El Jane’s Carousel, un carrusel de principios del siglo XX completamente restaurado y protegido por un pabellón de cristal, es uno de los puntos más fotografiados del parque.
Funciona desde la primavera hasta el otoño y en verano organiza noches de cine al aire libre y conciertos gratuitos.
Si viajas en julio o agosto, consulta la programación antes de ir porque puede coincidir con algo muy bueno.
El Pier 6 tiene acceso a alquiler de kayak entre agosto y octubre para remar por el East River con el skyline al fondo.
No es algo que se vea en todas las guías y es uno de los planes más originales que puedes hacer en Brooklyn.
Brooklyn Heights Promenade

Desde el Brooklyn Bridge Park puedes subir caminando hasta el Promenade de Brooklyn Heights, el paseo elevado que corre paralelo al East River y que tiene uno de los miradores más espectaculares de toda la ciudad.
No es un mirador turístico montado para las fotos.
Es un paseo del barrio residencial más histórico y caro de Brooklyn, donde los vecinos sacan al perro y los corredores hacen sus kilómetros diarios con Manhattan enfrente.
Brooklyn Heights es un barrio de casas de piedra rojiza (brownstones) del siglo XIX, con calles tranquilas y una arquitectura que se conserva con mucho cuidado.
Vale la pena perderse diez minutos por sus calles antes o después del Promenade.
En el número 57 de Orange Street está la Plymouth Church, donde dieron discursos Abraham Lincoln, Mark Twain y Charles Dickens.
La luz al atardecer desde el Promenade sobre los rascacielos del Bajo Manhattan es de las mejores de la ciudad.
De DUMBO a Williamsburg
Si el tiempo acompaña, el tramo a pie o en bici entre DUMBO y Williamsburg bordeando el East River es uno de los paseos más agradecidos de Brooklyn.
El Domino Park, inaugurado en 2018 en los terrenos de una antigua refinería de azúcar, es uno de los espacios exteriores más populares del barrio. Grandes depósitos industriales reconvertidos en instalaciones artísticas, césped con vistas al skyline y un ambiente que mezcla a familias con jóvenes haciendo picnic.
Williamsburg en sí es otro mundo dentro de Brooklyn. Galerías de arte, tiendas de ropa de segunda mano con selección cuidada, cafeterías con baristas que se toman muy en serio el café, y una escena de restaurantes que es de las más interesantes de toda Nueva York.
Te recomendamos ir a la Brooklyn Brewery, en el Northside de Williamsburg. Lleva desde 1988 siendo una referencia de la cerveza artesanal. La sala de degustación abre los fines de semana y hacen visitas guiadas a la fábrica todos los días.
Si tu día en Brooklyn cae en sábado o domingo, una parada aquí antes de cenar es un plan que te recomendamos hacer sí o sí.
El Bushwick Collective
El Bushwick Collective es una concentración de arte callejero de escala monumental: murales de artistas llegados de todo el mundo que cubren edificios enteros en Troutman Street y St. Nicholas Avenue. Más de 800 artistas han dejado obra aquí y la rotación es constante, así que siempre hay algo nuevo.
No es un museo, no hay entrada ni horarios.
Llegas, caminas y miras.
La experiencia dura lo que tú quieras, desde veinte minutos hasta horas si te enganchas a buscar firmas y estilos.
Es uno de esos planes que no aparecen en todos los itinerarios y que suelen ser los que más se recuerdan.
Para llegar desde Williamsburg, el metro te deja en diez minutos.
Por la tarde, el barrio tiene una energía especial con la luz del sol cayendo sobre los murales y la gente del barrio haciendo su vida alrededor.
Alójate en Brooklyn
Si vas a Nueva York y te alojas en Manhattan, verás Nueva York desde dentro de la burbuja turística.
Si te alojas en Brooklyn, empiezas a entender cómo funciona la ciudad de verdad. Los precios son más razonables, los barrios tienen mucha vida propia y la conexión en metro con Manhattan es rápida y directa.
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Brooklyn te espera.
Solo hace falta cruzar el puente.





